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Ruta a las Minas de Agua de Torrelaguna

RUTA A LAS MINAS DE AGUA DE TORRELAGUNA


Jueves 6 de diciembre.

Ya se ha empezado a notar el trajín que nos trae el mes de diciembre con las fiestas y preparativos de Navidad. Y por eso el último domingo de noviembre no pudimos quedar para hacer nuestra ruta mensual. Pero como somos perseverantes en nuestros empeños y como el último mes de año además de quehaceres extras nos trae también días de fiesta a su inicio, decidimos quedar el día 6 y celebrar el día de la Constitución haciendo una ruta a las minas de agua de nuestro vecino pueblo de Torrelaguna.

 

El tiempo no podía ser mejor y, aunque hacía frío, lucía un sol espléndido, lo que nos permitió pasar una mañana de lo más agradable. Además, esta vez se unieron al grupo tres ruteros nuevos, y el ver cómo el grupo crece también nos llenó de alegría.

 

Al llegar a Torrelaguna dejamos los coches en la zona donde empieza la carretera que va hacia el Berrueco. Un poco más adelante tomamos un camino que asciende hasta encontrarse de nuevo con la carretera y cruzando ésta comienza otro camino que se adentra en el monte y que es el que tomamos.

 

Primero nos dirigimos en dirección al pinar que hay a la izquierda del camino para ver una de las minas y después volviendo sobre nuestros pasos tomamos un camino que sale a la derecha y va ascendiendo por el monte y desde el que pudimos ver dos minas más. Tanto por un camino como por el otro pudimos disfrutar de una variadísima vegetación: tomillo, romero, jara, encina, enebro, una gran variedad de setas, a cual más bonita, y de aromas muy agradables para el olfato, así como para el oído lo era el continuo sonido de los chorrillos de agua que caían monte abajo.

 

Y como no podía ser de otra manera, tras saciar vista, olfato y oído, el gusto reclamaba nuestra atención, y no queriendo hacerle enfadar nos dispusimos a tomar el almuerzo. No faltó de nada, además de las tortillas, embutidos y el vinito de costumbre también hubo caldito caliente, croquetas y hasta tarta de queso. Todo riquísimo y todos contentos, que ya lo dice el refrán: “Tripa vacía, corazón sin alegría”.

 

Con la barriga satisfecha nos dispusimos a hacer la última parte del recorrido. Bajamos por un camino bastante empinado y muy peculiar por la mezcla de materiales que presenta el terreno. Tiene un colorido muy especial. Al final de esta pendiente llegamos al cruce con el camino por el que habíamos subido unas horas antes. Y desde allí iniciamos el camino de regreso a Torrelaguna.

 

El recorrido no fue muy largo, aproximadamente 9,5 km., pero, al tratarse de caminos muy estrechos y pedregosos en algunos tramos, con tanta vegetación para observar y un almuerzo tan abundante al que dar buena cuenta, se nos fueron como unas cuatro horas.

 

La ruta merece la pena y desde aquí la recomendamos, es un lugar precioso que además queda muy cerca.

 

 

 

Con la colaboración de...